domingo, marzo 11, 2007

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CARACTERÍSTICAS DE LA LLAMADA GENERACIÓN DEL 27

La denominación y los autores del grupo
Como ya avanzamos (Los autores del 27), la denominación de este grupo de poetas ha sido motivo de polémica durante mucho tiempo. Hoy se acepta generalmente la etiqueta Generación del 27 o Grupo del 27. Los autores que forman esta etapa dorada de nuestras letras han recibido otras muchas denominaciones, como Generación del 25 (por ser la fecha en la que varios miembros del grupo publicaron sus primeras obras), Generación del 24 (por la misma razón), Generación de la Dictadura (ya que la formación y primeras publicaciones del grupo coinciden con la Dictadura de Primo de Rivera –de 1923 a 1929–), Generación de la vanguardia (a causa de las influencias recibidas tanto de las vanguardias europeas –futurismo, dadaísmo y surrealismo– como de las españolas –creacionismo y ultraísmo–), Generación de la amistad (por las afinidades que había entre la mayoría de sus miembros) y Generación de los poetas-profesores (puesto que algunos de ellos se dedicaron profesionalmente a esta labor –Salinas, Guillén, Diego y Cernuda–, pero no todos).
La denominación Generación o Grupo del 27 ha triunfado porque recoge el interés de estos autores por la recuperación de un poeta prácticamente olvidado a principios del siglo XX: Luis de Góngora y Argote. Un rasgo que destaca dentro de la poética de este grupo es la atención que prestan a todas las innovaciones aportadas por las vanguardias artísticas, así como la atención preferente a la historia de nuestra literatura. En 1927 se cumplieron trescientos años de la muerte de Góngora, y por este motivo varios poetas se reunieron en el Ateneo de Sevilla para rendirle un homenaje. Este hecho generacional puede ser considerado el punto de unión de un gran número de autores, entre los cuales no se destaca hoy a más de ocho o diez, aunque el grupo pudo estar compuesto en sus orígenes por más de veinte poetas, como veremos.
Góngora, convertido en el emblema de la renovación esteticista y neobarroca, fue recuperado y valorado en su justa medida. De hecho, hoy en día es uno de los principales poetas de la literatura española, lo cual se debe, en gran medida, a los autores del 27. De todos modos, estos poetas no fueron los primeros en reclamar la figura de Góngora. Rubén Darío, el gran poeta modernista, publicó en La Ilustración Española y Americana (Madrid, 15 de junio de 1899) dos sonetos dedicados a Góngora en forma epistolar. El primero se titula “De D. Luis de Góngora y Argote a D. Diego de Silva Velázquez” y el segundo “De D. Diego de Silva Velázquez a D. Luis de Góngora y Argote”. Se trata de dos supuestas cartas enviadas entre los dos genios de la literatura y de la pintura, en una especie de intento por parte de Darío de alabar y ensalzar la figura de ambos, especialmente la de Góngora. Estos sonetos fueron incluidos posteriormente en Cantos de vida y esperanza (1905).
La nómina de autores del 27 es muy amplia. Los poetas de primera línea o más importantes son Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Gerardo Diego. Hay dos autores que, sin ser de los más importantes, pueden ser citados como autores secundarios: Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Por último, encontramos poetas cuya adscripción al 27 es más problemática por causas diversas, aunque indudablemente formaron parte de la gran eclosión de nuestra poesía en el primer tercio del siglo XX: Juan José Domenchina, León Felipe, Juan Chabás, Pedro Garfias, José María Hinojosa, Antonio Espina, Juan Larrea y Miguel Hernández.
Si en la Generación del 98 fue fundamental el papel que Azorín desempeñó para aglutinar al grupo a través de unos artículos publicados en el diario ABC, en la Generación del 27 ese papel correspondió a Gerardo Diego. Él fue el organizador del homenaje a Góngora en el tercer centenario de su muerte, pero mayor trascendencia tuvo la publicación en 1932 de Poesía española. Antología, 1915-1931. Se trata de una antología de poesía más o menos inédita que el propio autor reunió. Aparecen los siguientes autores: Unamuno, Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, Moreno Villa, Salinas, Guillén, Dámaso Alonso, el propio Gerardo Diego, García Lorca, Alberti, Villalón, Prados, Cernuda, Altolaguirre, Aleixandre y Larrea. Como vemos, aparecen la mayoría de los autores del 27, además de algunos del 98 y otros modernistas. Gerardo Diego se había propuesto recoger los mejores ejemplos de poesía del periodo que indica en el título (entre 1915 y 1931), y no podemos olvidar que cuando los autores del 27 iniciaban su carrera literaria, los miembros de la Generación del 98 y algunos de los modernistas estaban en plena efervescencia creativa, de ahí la coincidencia de nombres tan importantes. En 1934 Gerardo Diego publicó una nueva edición de esta obra, titulada ahora Poesía española. Antología. Contemporáneos. El autor incluye algunos poetas, como Rubén Darío, y desaparecen otros, como Juan Ramón Jiménez, que se había disgustado a causa de algunas críticas que había recibido su poesía por parte de José Bergamín. Las dos antologías de Gerardo Diego deben ser consideradas como la reunión y compendio de la mejor poesía del primer tercio del siglo XX, así como la fijación de los autores que forman la Generación del 27.
Contactos entre los miembros del grupo
Todos los autores del 27 procedían de la alta burguesía y la mayoría se encontraron en la conocida Residencia de Estudiantes de Madrid, dependiente del programa de investigación de la Junta de Ampliación de Estudios y el Centro de Estudios Históricos. Se trataba de una institución cultural de primer orden en el que los jóvenes autores artísticos se encontraban bajo la supervisión de los intelectuales más importantes del momento, como Ramón Menéndez Pidal, Américo Castro, Juan Ramón Jiménez o José Ortega y Gasset. Además de los poetas del 27, en la Residencia coincidieron artistas como Salvador Dalí o Luis Buñuel, de ahí sus posteriores colaboraciones en proyectos cinematográficos, pictóricos o poéticos.
El homenaje a Góngora puede ser considerado el acto central para la formación del grupo. El poeta francés Mallarmé ya había demostrado su interés por Góngora, así como Rubén Darío. Federico García Lorca recogió este interés en su conferencia titulada “La imagen poética de Góngora”, en la que negó la oposición entre lo popular y lo culto en la poesía del poeta cordobés y reclamó una lírica libre de las amarras realistas, basada en la metáfora y la creación sin ataduras.
La colaboración de los autores del 27 en las mismas revistas literarias es otro hecho que debe ser tenido en cuenta. Alrededor de 1927 las revistas más importantes eran: Mediodía, Litoral, Papel de Aleluyas, Carmen, Verso y Prosa, La Gaceta Literaria, Gallo, Manantial y Meseta.
Etapas de la Generación
Nos encontramos ante otro aspecto que ha resultado polémico a lo largo de los años, prácticamente desde el inicio de la actividad de los poetas de esta etapa literaria, puesto que diferenciar unas etapas comunes concernientes a autores tan diversos es complicado.
Luis Cernuda (1957), en un ensayo titulado “Generación de 1925” (incluido en Estudios sobre poesía española contemporánea), establece cuatro etapas en la poesía del grupo entre 1918 y 1936:
Predilección por la metáfora.
Actitud clasicista.
Influencia gongorina.
Contacto con el surrealismo.
En los últimos años se ha impuesto la siguiente separación de las etapas de la Generación, que aúna lo cronológico a lo estético:
1.Hasta 1927. Influjo de las primeras vanguardias. Tonos becquerianos y modernistas. Poesía pura.
2.Desde 1927 hasta 1936. La lírica se rehumaniza. Aparece el Manifiesto por una poesía sin pureza en la revista Caballo verde para la poesía, fundada por Pablo Neruda.
3.Después de la guerra. El grupo se dispersa y podemos considerar que la Guerra Civil Española marcó el fin de la Generación como tal. Lorca murió asesinado; Salinas, Guillén, Cernuda y Alberti tuvieron que exiliarse; Alonso, Aleixandre y Diego permanecieron en España. Cada autor siguió un camino personal y estético, y los lazos que existían entre los autores de la Generación se rompieron bruscamente. Por tanto, la guerra puede ser considerada el elemento disgregador del grupo.
Influencias
Las influencias que los autores del 27 reciben en sus obras son variadas y muy diversas. Vamos a citar las más importantes:
El Futurismo no influye demasiado en los miembros de la Generación del 27, aunque podemos destacar a algunos de ellos, como Pedro Salinas y Rafael Alberti.
El Creacionismo, movimiento literario de vanguardia desarrollado por Huidobro, tiene como principal representante dentro de este grupo a Gerardo Diego, que en algunos de sus poemas (“Imagen”, 1922) se plantea la necesidad de crear una nueva realidad, ajena por completo al mundo sensible. Las palabras se convierten en el centro de atención, no su significado.
El Ultraísmo se propone captar el mundo a través de percepciones fragmentarias e imágenes ilógicas. La revista Grecia acoge este ismo partir de la publicación en 1919 del Manifiesto Ultra.
El Surrealismo influye prácticamente sobre todos los miembros de la Generación. Llega a finales de la década de 1920 y es acogido por un gran número de poetas. La expresión del mundo subconsciente, de los elementos oníricos y de las visiones aparece frecuentemente en la obra de Lorca, Alberti, Aleixandre o Cernuda. La poesía gana en libertad –tanto temática como formal– y vuelve a los contenidos humanos. Gracias al Surrealismo, la poesía de los años 30 de desarrolla plenamente.
Entre las influencias sobre los autores del 27, hemos de mencionar a dos poetas que por entonces ya estaban completamente consagrados: Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. Ambos son tomados como modelos y son admirados y respetados, a pesar de la diferente concepción estética que plasman en sus obras. Además, los franceses Valéry y Mallarmé; el gran introductor de las vanguardias en España, Ramón Gómez de la Serna; el líder de la Generación del 98, Miguel de Unamuno; el gran ensayista y filósofo José Ortega y Gasset.
A pesar de que las vanguardias propugnaran la ruptura absoluta con todo el arte anterior a ellas, los autores del 27, aun aprovechándose de las innovaciones que aportaron los ismos, prefirieron fijarse en lo mejor de nuestra literatura. Así, admiraron a Jorge Manrique, Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Lope de Vega o Quevedo. De Rubén Darío tomaron el valor plástico de la lengua y de Gustavo Adolfo Bécquer el tratamiento aparentemente sencillo de los temas y las formas poéticas. Además, autores como Alberti o Lorca se inspiraron en la poesía popular española –romances y cancioncillas breves-, aunque le dieron un tratamiento culto, denominado neopopularismo.
Con todo esto, podemos precisar las principales tendencias de los poetas del 27 de una manera muy general, teniendo en cuenta que ningún autor de los del 27 se conformó con un solo estilo en su poesía, ya que todos fueron evolucionando:
Poesía neopopular: Rafael Alberti y Federico García Lorca.
Poesía pura: Jorge Guillén.
Poesía neorromántica: Pedro Salinas.
Poesía surrealista: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre y Luis Cernuda.
Características de la poesía de la Generación del 27
Intentan la renovación estética de nuestra poesía. Para ello, toman las innovaciones que aportan las vanguardias, aunque sin olvidar la importancia de la tradición literaria española.
En sus poemas, cuidan y renuevan la forma a través de la utilización de léxico culto, palabras coloquiales, términos alejados hasta entonces de la poesía, etc.
La metáfora se convierte en el recurso literario más importante. Se trata de una figura muy adecuada para expresar los contenidos surrealistas.
En cuanto a la métrica, utilizaron estrofas clásicas como el soneto, el romance o el villancico, pero también innovaron con la utilización de versos blancos, versos libres y versículos. En cualquier caso, la libertad métrica es uno de los rasgos característicos de este grupo.
Evolucionan desde el punto de vista temático. Al principio la preocupación principal era la forma del poema, el arte por el arte, pero poco a poco (bajo la influencia del Surrealismo) los autores del 27 desarrollan una poesía humanizada, más preocupada por el dolor, la alegría o los recuerdos. La Guerra Civil acentúa esta visión humanizada de la poesía, hasta el punto de que muchos autores se decantan por los temas comprometidos. Observamos que un autor como Alberti, por ejemplo, pasará de la poesía aséptica y pura de Marinero en tierra (1924) al compromiso más profundo en El poeta en la calle (1936).
Los autores del 27
Pedro Salinas (1892-1951)
Ha sido calificado como el poeta del amor de la Generación del 27. Nació en Madrid y estudió Filosofía y Letras y Derecho. En plena juventud fue catedrático de Literatura en las universidades de Sevilla y Murcia y lector de español en La Sorbona y Cambridge. Durante la República desempeñó el cargo de secretario de la Universidad Internacional de Verano de La Magdalena (Santander). A raíz de la Guerra Civil, se exilió y continuó con su labor de profesor en Estados Unidos y Puerto Rico. Falleció en Boston.
Pedro Salinas no destaca sólo como poeta, sino también como crítico y estudioso de la literatura, con importantes ensayos como los dedicados a Jorge Manrique y a Rubén Darío o los trabajos reunidos en Literatura española. Siglo XX (1949) y Ensayos de literatura hispánica (1958).
La mayor parte de su poesía tiene como tema principal el amor. En la poesía de Salinas se nota una sensibilidad especial, así como una sinceridad cierta y no fingida. Sus poemas suelen ser cortos y prescinden frecuentemente de la rima. Consigue el ritmo mediante la repetición de palabras o estructuras sintácticas.
Presagios (1923) es su primera obra, que junto a Seguro azar (1929) y Fábula y signo (1932) forman un primer bloque dentro de su obra. Se perciben las influencias del Romanticismo de Bécquer, de Juan Ramón Jiménez, y de los movimientos de vanguardia, como el Futurismo o el Ultraísmo. El autor establece un diálogo continuo entre su yo y un tú imaginario, que representa tanto a las cosas como a otra persona.
La voz a ti debida (1934) y Razón de amor (1936) son las dos grandes obras de Salinas. El tema fundamental es el amor, que lo impregna todo. De nuevo aparece el yo y el tú en un diálogo íntimo que atrapa misteriosamente al lector. Los poemas, breves, son aparentemente sencillos. El lenguaje de Salinas es casi coloquial y contribuye a demostrar la autenticidad que lleva al autor a escribir.
En su exilio americano compone sus dos últimas grandes obras: El contemplado (1946) y Todo más claro (1949). La evolución temática es plena en Salinas: de los poemas de amor pasa a la desesperación y la desolación por la situación de España, inmersa en las terribles consecuencias de la guerra. Expresa su situación personal como exiliado y no olvida el estado en el que se encuentra el mundo que le rodea.
Jorge Guillén (1893-1984)
Nacido en Valladolid, se doctoró en Letras en la Universidad de Madrid y fue profesor de literatura en diversas universidades españolas y europeas. Tras la guerra, se exilió a América y continuó dando clases en Colombia, México, Puerto Rico y Estados Unidos.
La poesía de Guillén puede ser definida como pura o intelectual, ya que desaparecen en ella los elementos decorativos que había aportado el Modernismo, para quedar solo como una pura emoción lírica. Va a lo esencial, eliminando todo lo anecdótico, aunque no el sentimiento. Asocia la perfección a la existencia y canta en sus poemas a realidades tangibles y cotidianas, como, por ejemplo, a la hora del mediodía. Muchos de sus poemas son una exclamación gozosa y plena, un canto a la existencia y al presente, al aquí y al ahora. Utiliza palabras sencillas, con predominio de los sustantivos y las estructuras sintácticas simples. Desde el punto de vista métrico, utiliza estrofas cultas y tradicionales, como el soneto o la décima, y algunas populares, como el romance.
Jorge Guillén agrupó toda su producción en tres obras que fue aumentando con el tiempo: Cántico (1928-1950), Clamor (1957-1963) y Homenaje (1967). Posteriormente publicó Y otros poemas (1973). Además, puso un título unitario a toda su obra: Aire Nuestro, obsesionado por la unidad global.
Cántico es un canto al mundo, a la existencia, a la vida sencilla y cotidiana, a la naturaleza. Es su obra más importante y una de las más importantes de la poesía española del siglo XX. Clamor es la otra cara de la moneda. Sigue cantando a la belleza, pero ahora introduce la parte negativa de todas las cosas, en una especie de contraste: el mal, el hambre, la guerra, etc. A pesar de ello, Guillén sigue apostando por lo positivo. Homenaje es una vuelta a Cántico, pero con más amplitud de miras: canta a la amistad, al arte a la cultura...
Gerardo Diego (1896-1987)
Nació en Santander. Estudió Filosofía y Letras en Madrid y fue catedrático de Literatura. Fundó las revistas Carmen y Lola. Cultivó, junto a Larrea y a Huidobro, el Creacionismo, aunque esto no impidió que en su obra desarrollase estilos literarios muy diversos, como la poesía tradicional, vanguardista, humanizada o los poemas sobre tauromaquia.
Diego se hizo eco de las diversas tendencias que se dieron en nuestra literatura, aunque en todas ellas destacó por un elemento común: el dominio de la forma y de la integración de lo clásico y de lo nuevo.
Escribió casi cincuenta libros, aunque nosotros nos centraremos sólo en los principales.
Desde el punto de vista de la vanguardia, destacan Imagen (1922) y Manual de espumas (1924). Se trata de una poesía deshumanizada, cargada de imágenes complicadas de interpretar, en busca de una nueva realidad (Creacionismo). Utiliza el verso libre y prescinde de la puntuación. Al mismo tiempo que Gerardo Diego desarrolla la poesía de vanguardia, no olvida los temas y formas tradicionales en obras como El romancero de la novia (1918), Soria (1923), Versos humanos (1925), Versos divinos (1938-41) y su gran obra Alondra de verdad (1941). Emplea el romance, la décima y el soneto. Expresa su emoción ante temas tan diversos como el amor, el paisaje, la religión, la música o los toros. Gerardo Diego está considerado uno de los mejores autores de sonetos del siglo XX, lo cual queda demostrado en su gran obra Alondra de verdad.
En su poesía demuestra poseer una gran sensibilidad para la captación de la belleza, pero quizás esa poesía tan bella carece de la emoción que, por ejemplo, Pedro Salinas ponía en cada poema. Aun así, hay que destacar la labor de integración de las nuevas tendencias literarias aportadas por las vanguardias y la tradición literaria española llevada a cabo por Gerardo Diego en su obra.
En cuanto a la prosa, hemos de recordar la importante labor de recopilación de poemas y poetas llevada a cabo por Gerardo Diego en sus dos antologías (1932 y 1934), panorama excepcional de la poesía más destacada del primer tercio del siglo XX en España.
Federico García Lorca (1898-1936)
Nació en Fuentevaqueros (Granada) y estudió Derecho y Filosofía y Letras. En Madrid, se alojó en la Residencia de Estudiantes, donde entró en contacto con los intelectuales más importantes de nuestro país. Además de poeta, se dedicó a la música y a la pintura. Durante su vida, caracterizada por el triunfo, cultivó con igual éxito la poesía y el teatro. De hecho, hoy en día puede ser considerado uno de los autores fundamentales de nuestra historia literaria. Murió fusilado cerca de Granada a causa de su apoyo a la República.
Publica Libro de poemas en 1921 y Canciones en 1922, por lo que es uno de los primeros en publicar dentro de la Generación del 27. En estas obras se nota una gran influencia de Bécquer y del Modernismo. Poco a poco va encontrando su propia voz poética, y en Canción del jinete. Poema del cante jondo (compuesto en 1921, publicado en 1931) se encuentra ya formada. Lo andaluz aparece en este libro representado por los cantes flamencos, cuyo tema principal es la muerte. Trata temas populares desde un punto de vista culto e imprime en cada poema un sello propio e inconfundible.
Romancero gitano (1928) es una de sus grandes obras poéticas. El autor asocia el mundo de los gitanos –completamente estilizado e irreal– a la libertad y a la alegría. Como contraposición, aparece la Guardia Civil, símbolo de la represión y la tristeza. Se trata, en realidad, de la oposición vida / muerte. En esta obra encontramos la unión entre la vanguardia y la tradición. La vanguardia aparece en las imágenes y el uso de la metáfora, difícilmente interpretable en ocasiones, mientras que la tradición se encuentra en la utilización constante del romance. El mundo andaluz aparece visto desde una perspectiva irreal y fantástica.
Lorca viaja a Nueva York en 1929 y se ve hondamente impresionado por la gran ciudad americana. Este impacto es el motivo de Poeta en Nueva York (1935). A través del Surrealismo, ve a esta ciudad como la representación de lo más negativo de la civilización, fundamentalmente la deshumanización de sus construcciones. Lorca expresa, así, su desprecio por este tipo de vida con el empleo de metáforas e imágenes muy innovadoras. Con esta obra Lorca da un giro a su estilo. Desde ahora, las imágenes ilógicas y oníricas, las asociaciones extrañas y los versos libres aparecerán frecuentemente en su poesía. El Surrealismo aparece igualmente en Diván del Tamarit (1931-34), compuesto por dieciocho poemas breves centrados sobre la cultura árabe y andaluza.
Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías (1934) es una de sus mejores obras. Dedicada a la muerte de su amigo Sánchez Mejías, torero y poeta, en la plaza de toros, es un resumen y compendio del mundo de Lorca: combina lo popular con el Surrealismo, el lenguaje se estiliza hasta límites insospechados y la utilización de la metáfora y las repeticiones es magistral.
La poesía de Lorca es, posiblemente, la mejor de la Generación del 27. Sabe mezclar como nadie lo culto y lo popular. El colorido y la brillantez de sus poemas son indiscutibles y el sello de Lorca se convierte en inconfundible.
El teatro de Lorca es fundamental para nuestra literatura, como veremos en El teatro español de la primera mitad del siglo XX.
Vicente Aleixandre (1898-1984)
Nació en Sevilla, aunque pasó la mayor parte de su infancia en Málaga. Se trasladó a Madrid, donde estudió Derecho. Se dedicó plenamente a la literatura, labor por la cual recibió el premio Nobel de Literatura en 1977. Aleixandre se convirtió en uno de los maestros de la poesía de posguerra.
Sus primeras obras son un poco más tardías que las de los demás miembros de la Generación. En 1928 publica Ámbito y en 1932 una de sus grandes obras, Espadas como labios. Estas obras están escritas bajo la técnica del surrealismo. También bajo esta técnica llega en 1934 su gran obra, La destrucción o el amor. El mundo aparece como una unidad total en la que el hombre se ve obligado a amar, porque todo le invita a ello. Utiliza versos libres y muy largos, además de un lenguaje solemne.
Sombra del Paraíso (compuesta en 1939, publicada en 1944) narra las consecuencias de la guerra. En medio del dolor, Aleixandre busca la belleza. En Historia del corazón (1954) se centra en la solidaridad humana como camino hacia el futuro. Va madurando y entramos en la tercera etapa con dos obras: Poemas de la consumación (1968) y Diálogos del conocimiento (1974). En ellas el autor enlaza con el Surrealismo inicial.
Fue considerado como uno de los maestros de la poesía de posguerra, sobre todo a través de la utilización de dos temas elementales: el amor y la vida.
Dámaso Alonso (1898-1990)
Madrileño, estudió primero Derecho, pero lo abandonó para dedicarse a la filología. Fue catedrático en las Universidades de Valencia y Madrid y presidente de la Real Academia Española de la Lengua (1968-1982).
Comenzó su carrera literaria con Poemas puros. Poemillas de la ciudad (1921), influidos por el Romanticismo y el Modernismo. Se notan sus lecturas de Antonio Machado y de Juan Ramón Jiménez. Su segundo libro, El viento y el verso (1925), es del mismo tipo. Tras un largo periodo de silencio, publica su obra capital y una de las obras más importantes de la posguerra española, Hijos de la ira (1944). El propio autor calificó su poesía como desarraigada, la poesía de los que no se sienten cómodos en un mundo gobernado por el odio y la venganza. El autor se queja de la injusticia y la pobreza y se pregunta por el sentido de la vida en estremecedores poemas (“Insomnio”). Las poesías que forman esta obra están llenas de sentimiento, completamente humanizadas, y son un buen ejemplo de la poesía existencial de posguerra. Oscura noticia también fue publicado en 1944, aunque reúne poemas de distintas épocas. Hombre y Dios (1955) también trata, al igual que Hijos de la ira, sobre la existencia humana y la situación social de España.
La labor de Dámaso Alonso como crítico literario no es nada desdeñable. Publicó ensayos como La lengua poética de Góngora (1935), La poesía de San Juan de la Cruz (1942), Poesía española (1950) o Poetas españoles contemporáneos (1952).
Luis Cernuda (1902-1963)
Sevillano, se licenció en Derecho. Decidió dedicarse a la literatura y fue nombrado lector de español en la École Normale de Toulouse. Posteriormente vivió en Madrid. Durante la Guerra Civil se exilió a Inglaterra y ya nunca volvió a España. Dio clases en universidades inglesas y norteamericanas. En 1952 se trasladó a México, donde falleció.
Fue un hombre solitario y dolorido. Él mismo se sentía un marginado, quizás a causa de su condición de homosexual, razón por la cual se aisló y se rebeló contra todo. Durante toda su vida escribió sobre la imposibilidad de alcanzar los sueños en una realidad hostil como la que le rodeaba. La frustración, la añoranza de un mundo más habitable, el aburrimiento y el amor son los temas más frecuentes en su poesía.
La influencia de Bécquer se deja sentir en la mayoría de sus poemas. Rechaza el lenguaje ampuloso y grandilocuente y utiliza un tono conversacional con palabras cotidianas y coloquiales. Utiliza versos largos y prescinde de la rima. Refleja su mundo interior en cada uno de sus poemas con un gran sentimiento romántico.
Con influencias de Jorge Guillén, publica Perfil en el aire (1927), compuesto por poemas juveniles y tiernos. En Un río, un amor (1929) y Los placeres prohibidos (1931) el tema central es el amor. Cernuda comienza a aplicar las técnicas surrealistas, fruto de lo cual es Donde habite el olvido (1932-33). Deja el amor de lado, y queda el olvido. Reúne todos los poemas escritos hasta ese momento en La realidad y el deseo (1936). Los temas románticos se repiten –amor, muerte, soledad– y el lenguaje es claro y sincero.
Tras la guerra, Cernuda amplía los temas sobre los que escribe. Aparece el destierro y la guerra en obras como Las nubes (1940) y Vivir sin estar viviendo (1944-49). Desolación de la quimera (1962) es su mejor obra. En ella se despide como poeta y vuelve a tratar sobre la niñez, el amor, el destierro y el arte.
Cernuda escribió dos grandes libros en prosa poética: Ocnos (1942-1963) y Variaciones sobre tema mexicano (1949-1950), evocaciones de Andalucía, la primera, y sobre México, la segunda.
Como crítico literario destaca su ensayo Estudios sobre poesía española contemporánea (1957).
Rafael Alberti (1902-1999)
Es el miembro de la Generación del 27 que ha vivido hasta más recientemente. Nació en el Puerto de Santa María (Cádiz). Empezó dedicándose a la pintura, pero la abandonó por la poesía. En 1934 fundó la revista revolucionaria Octubre. A causa de la Guerra Civil, se exilió a Argentina y, en 1962, se trasladó a Roma. Murió en su pueblo natal.
Alberti conoció muy bien la literatura española, lo cual se trasluce en su obra. Las influencias del Romancero y el Cancionero, Garcilaso, Góngora, Lope, Bécquer, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado son evidentes. Cultivó estilos diversos: lo popular, el surrealismo, la poesía pura, la poesía humanizada. Junto a Lorca, es el mejor ejemplo de la poesía neopopularista del 27.
Marinero en tierra (1924), primera obra del autor, fue Premio Nacional de Literatura. Está formada por poemas breves de tema popular, en los que domina la gracia ligera y la musicalidad. Trata sobre la añoranza del mar y de su tierra natal. La amante (1925) es el resultado de un viaje del autor por España. Al igual que la anterior, está inspirada por la poesía popular.
Con Cal y canto (1929) el autor se vuelca hacia la influencia de las vanguardias y la poesía culta. Aun así, hay influencia de Góngora, la cual se acentúa en Sobre los ángeles (1929). Se trata de un libro plenamente surrealista dominado por un mundo turbulento y angustioso.
En una tercera etapa, Alberti, influido por la Guerra Civil, publica El poeta en la calle (1938) y De un momento a otro (1937-39). Afiliado al Partido Comunista, desarrolla una importante labor propagandística a favor de la República. Se trata de poemas comprometidos con la causa, humanizados, a veces panfletarios.
Una vez en el exilio, Alberti publica una gran cantidad de obras. A la pintura (1948) es un homenaje que rinde a una de sus pasiones. En Retornos de lo vivo lejano (1952) y Ora marítima (1953) escribe sobre España, en poemas nostálgicos dedicados a la patria lejana. Baladas y canciones del Paraná (1954) continúa el tema de la nostalgia a causa del destierro. Por último, Alberti homenajea a Roma, la ciudad en la que vivió su última etapa desterrado, en Roma, peligro para caminantes (1968).
Otros autores adscritos al 27
Encontramos otros autores menos conocidos que también pueden ser incluidos junto a los grandes poetas que hemos repasado. La mayoría nace entre 1895 y 1905 y mantienen una evolución literaria paralela.
Manuel Altolaguirre (1905-1959) y Emilio Prados (1899-1962) se exiliaron a México. Altolaguirre siguió una trayectoria eminentemente romántica –escribe sobre la angustia y el amor– representada en su mejor obra: Las islas invitadas (1926). Prados colaboró frecuentemente en revistas como Litoral (fundada por Altolaguirre y él mismo) y Caballo verde para la poesía. Su poesía se caracteriza por el compromiso político: Cancionero menor para los combatientes (1938).
Juan José Domenchina (1898-1959), influido por Juan Ramón Jiménez en sus primeras obras, desarrolló posteriormente el surrealismo en Las interrogaciones del silencio (1929).
Otros autores cercanos al 27 son León Felipe, Juan Chabás, Pedro Garfias, José María Hinojosa, Mauricio Bacarisse, Ramón Basterra, Antonio Espina y Juan Larrea.

José Carlos Carrillo Martínez

lunes, febrero 26, 2007

viernes, febrero 16, 2007

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

SOBRE LAS ETAPAS DE SU POESÍA:
Juan Ramón reelabora continuamente su producción. Son constantes también sus reflexiones sobre su propia poesía. Realiza dos clasificaciones muy conocidas:
En 1916, en Eternidades ("Vino, primero, pura..."), divide su obra en cuatro etapas: Poesía pura; etapa modernista; progresiva simplificación y poesía desnuda.
Más adelante, divide toda su obra en tres grandes etapas: Etapa sensitiva (hasta 1916, fecha de Diario de un poeta recién casado); Etapa intelectual (1916-1936) y Etapa suficiente (Animal de fondo, Dios deseado y deseante).
En realidad, puede hablarse de una continuidad en su obra, de Unidad, debido a su afán revisionista.

http://www.fundacion-jrj.es/

sábado, febrero 03, 2007

sábado, enero 27, 2007

Con motivo del Día Escolar de la No violencia y por la Paz

Creo que si no visitáis este sitio, menos visitaréis el de cuarto; así que aquí os repito este poema por si:

A LA INMENSA MAYORÍA

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos sus versos.
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y tantos.

Blas de Otero

lunes, enero 15, 2007

Un poquito de sintaxis

REPASO

Para otros esquemas elementales, podéis ir al sitio de cuarto A: http://cuartoacuartoa.blogspot.com

sábado, diciembre 02, 2006

HOMENAJE A CARMEN Gª CALDERÓN

El día 1 de diciembre se celebró un acto homenaje a la que, durante tantos años, ha sido nuestra directora y profesora de Lengua y Literatura. Una persona como ella merecía que no la dejásemos incorporarse a su vida fuera del instituto sin expresarle muy abiertamente nuestra amistad y nuestro agradecimiento. Y así lo hicimos cerca de 200 personas, ayer noche, en los Reales Alcázares de Sevilla, Patrimonio de la Humanidad.

domingo, octubre 01, 2006

LECTURAS RECOMENDADAS PARA EL CURSO 2006-2007*

Obligatorias:

1)BAROJA, P: El árbol de la ciencia, Cátedra, Letras hispánicas, Madrid
2)GARCÍA LORCA, F: La casa de Bernarda Alba, Cátedra, Letras hispánicas, Madrid
3)CELA, C. JOSÉ: La familia de Pascual Duarte,
4)MENDOZA, E: La verdad sobre el caso Savolta,

Recomendada:
Antología del grupo poético del 1927, Cátedra, Letras hispánicas, Madrid.


*También pueden ser de otra editorial.

domingo, septiembre 24, 2006

ORIENTACIONES SOBRE EL TEMA, EL RESUMEN Y LA ESTRUCTURA

1.El resumen
¿Resumen o extracto?
Mejor resumen que extracto. Un extracto es un recorte del texto, es lo que se hace cuando se subraya: se seleccionan los fragmentos más relevantes y se elimina lo accesorio. Extractar es un procedimiento muy útil y productivo cuando se trata de estudiar un gran volumen de información, pero, para este ejercicio, deberíamos elegir otra estrategia.
Un buen resumen condensa lo esencial del texto, sin incluir habitualmente ejemplos, datos, fechas, casuística concreta... No utiliza la sintaxis ni el léxico del texto original.

¿Resumen o introducción del comentario?
No conviene que haya interpretación ni opiniones propias en el resumen. Aunque un buen resumen es siempre parte de un comentario, no debe incluir comentarios.

¿Qué extensión debe tener el resumen?
El resumen no debe ser más largo que el texto. Pero un resumen de 20 palabras tampoco suele conseguir la máxima puntuación. Indudablemente, la extensión más recomendable de nuestro resumen dependerá de factores como la longitud del texto original o su densidad conceptual. En general, para los textos que se suelen seleccionar en esta prueba, podemos pensar en un resumen de unas 100 palabras (unas diez líneas, con letra normal).

¿Literatura sobre la literatura?
No es el resumen el mejor lugar para tratar de hacer literatura sobre el texto; por el contrario, hay que evitar el lenguaje poético. Dejemos la verborrea literaria para la última parte del comentario crítico. Parece preferible utilizar lenguaje estándar. No olvidemos que hay que condensar el contenido, no reproducir la forma.

¿Fórmulas introductorias?
Muchos tienen tendencia a utilizar fórmulas fijas como: El texto nos habla de..., El autor narra..., El fragmento propuesto para resumir trata sobre..., A continuación afirma..., La conclusión del autor es..., El autor termina recomendando que...
No hay inconveniente en admitir estos clichés, pero quizá resulten más adecuados en otras preguntas (tema y estructura, o comentario crítico); en el resumen hemos de economizar palabras y podemos prescindir de este tipo de recursos.

¿Resumen por párrafos o por partes?
Casi todos los textos permiten la organización del resumen en un solo párrafo. La segunda pregunta (tema y estructura) puede incluir un resumen por párrafos, pero en ésta, a no ser que la complejidad conceptual o estructural del texto recomiende lo contrario, suele ser mejor utilizar uno solo.
Todo lo explicado arriba no son más que sugerencias o consejos para los alumnos que se encuentren más despistados con este ejercicio, pero su valor es muy relativo. No son preceptos obligatorios que haya que cumplir al pie de la letra. Es más, se puede conseguir un magnífico resumen sin seguir las recomendaciones vertidas aquí.


2.Tema y estructura
Dado el modo en que se suele enunciar esta cuestión en los exámenes (Indique el tema y la organización de ideas en el texto), no habría inconveniente en que esta pregunta se contestara en un solo apartado, sin añadir títulos menores a las dos partes (tema y estructura). No obstante, puesto que hay que dejar bien claro al corrector que la respuesta es completa, y teniendo en cuenta que se recomienda a los correctores que puntúen ambas cuestiones por separado, parece recomendable que se indiquen claramente en el examen los dos apartados.

Tema
En el habla coloquial habitual el término tema se usa con frecuencia con el significado de 'materia', 'asunto general del que se trata', 'etiqueta genérica con que se podría catalogar algo'. En este sentido, podríamos decir que un texto es de tema amoroso, belicista, antiabortista, feminista, religioso... Pero en esta prueba no basta con averiguar en qué carpeta podríamos archivar el texto. Aquí no se pide el asunto general del que trata el texto.

La idea fundamental
Habría que encontrar un enunciado (oración o frase) que sólo fuera aplicable al texto que comentamos y que exprese la idea fundamental del texto, su mensaje, lo que el autor ha querido decir.
Para enunciar el tema de un texto se recomienda desde los años setenta (Fernando Lázaro, 1970) buscar un sustantivo abstracto que condense el mensaje, y acompañarlo de tantos adyacentes como sea necesario para que la frase resultante identifique el texto en cuestión; por ejemplo: queja, exhortación, crítica, lamento, deseo, frustración, drama, intensidad de... Podría también optarse por una oración parecida a éstas: El autor se lamenta de..., El amor traspasa los límites de..., El protagonista se queja de...

Extensión. Resumen del resumen con interpretación.
Se siga o no este procedimiento, ya clásico, el enunciado que condense el tema no debería superar las diez o quince palabras. Se podría decir que el tema es un resumen del resumen, pero, al contrario que en éste último, aquí sí se debería interpretar el sentido del texto o la intención del autor.

Tema, título, titular.
En muchos textos, especialmente en los periodísticos de subgénero noticioso (noticia, crónica, reportaje...), el tema podría coincidir con el titular del artículo, siempre y cuando ese titular sea informativo (véase el apartado Los titulares de prensa). Un titular de prensa sensacionalista o llamativo no suele aludir a la idea fundamental expresada en el texto. Tampoco suelen coincidir los títulos elegidos por los autores de textos narrativos –o sus editores– con el sentido básico del texto. Más probable es la coincidencia de tema y título en un ensayo o en un trabajo de investigación.

Estructura
Si no se pudiera establecer algún tipo de sistema en el contenido de un texto, su interpretación resultaría difícil e incluso podría ser incoherente. Todo texto coherente comporta dos tipos de organización de los contenidos: una estructura externa, o disposición de los enunciados en capítulos, apartados y párrafos, y una estructura interna, o distribución y jerarquización de las ideas en el mensaje. Poco hay que aclarar sobre la estructura externa: bastará con incluir en el examen una breve descripción como la siguiente:
El fragmento seleccionado aparece distribuido en cuatro párrafos, los tres primeros de similar extensión y el cuarto algo más largo. Todos ellos aparecen encabezados con un enlace extraoracional que contribuye a la lectura organizada del texto: En primer lugar, ... , En segundo lugar, ..., Además, ..., En conclusión, ...
En caso de que comentemos un texto poético, éste sería un buen momento para mostrar nuestros conocimientos de métrica, si los hubiera.
Desentrañar la estructura interna puede resultar algo más complicado y requiere práctica. Como orientación, aquí se relacionan algunos modelos de estructuras bastante comunes. Aunque un texto concreto podría tener una organización de ideas que no se ajustase a ninguno de estos modelos, es muy probable que, si lo razonas y justificas bien, puedas adaptarlos a la mayoría de los textos, y te basten para los fines que nos proponemos.

Modelos de estructura.
Deductiva o analizante
El texto va de lo general a lo particular. Encabeza el texto una idea general, una ley o una tesis, y en párrafos sucesivos se trata de confirmar con hechos, datos, casuística concreta.

Inductiva, sintetizante o de "diseminación-recolección"
Al contrario que la anterior, un texto de estructura inductiva parte de lo particular para llegar a lo general. Se ofrecen al principio datos, ejemplos, casos concretos o ideas secundarias de las que se obtiene al final la idea principal, la tesis o la ley.

Deductivo-inductiva, encuadrada o circular
Es una combinación de las dos anteriores. Al comienzo se apunta la idea principal; se confirma con hechos, datos o ejemplos y se reelabora finalmente incorporando, posiblemente, algún matiz nuevo.

En paralelo
Las ideas se suceden sin que exista subordinación de unas a otras. No hay una idea principal y varias secundarias. No suele haber tampoco recapitulación ni conclusión.

Cronológica
Se relacionan los hechos o los datos en la secuencia temporal en que ocurren o aparecen. El modelo cronológico puro sigue el proceso de principio a fin, y los acontecimientos aparecen en el texto según ocurren en la realidad. Una variante de esta estructura, que se aplica especialmente a las narraciones, es la denominada in medias res ('en mitad del asunto'). La narración in medias res comienza en un momento avanzado del relato y puede no terminar en su fin natural; es una especie de corte temporal en la secuencia de los acontecimientos. La estructura cronológica puede también complicarse con saltos atrás y saltos adelante en la trascripción de los hechos.

Clásica
En la antigüedad clásica, los retóricos recomendaban una disposición tripartita de los contenidos en el discurso; su influencia llega hasta nuestros días. El texto de estructura clasica se organiza en tres partes: introducción (que presenta el asunto y se ofrecen los primeros elementos para su comprensión), desarrollo (donde se añaden los datos y las argumentaciones que sean pertinentes) y conclusión (parte final en la que reelaboran los datos y se enuncia el mensaje, la moraleja o el desenlace de los acontecimientos). Desde Lope de Vega, esta estructura se ha aplicado profusamente a las comedias en tres actos, que venían a coincidir con el planteamiento (introducción), el nudo (desarrollo) y el desenlace (conclusión).

Pirámide invertida
Los hechos o ideas se presentan en orden de mayor a menor relevancia. Todo lo esencial aparece al principio, probablemente en el primer párrafo, donde deben aparecer los agentes, el asunto, los destinatarios, el tiempo, el espacio, y las causas del asunto o acontecimiento del que se trata. En párrafos sucesivos se ofrece información ordenada según un interés decreciente. Cada párrafo debe terminar como si se tratara del último, sin dejar cabos sueltos (véase la sección Lenguaje periodístico).

Caótica o de tormenta de ideas
A veces un autor busca escribir un texto sin estructura, algo aparentemente incoherente, pero que puede tener sentido en ciertos géneros: la novela, por ejemplo. En un texto con estructura de tormenta de ideas (calco semántico del inglés brainstorming) las oraciones se secuencian de forma inconexa; muchas de ellas pueden estar inacabadas, lo que se marca habitualmente con puntos suspensivos; el texto se asemeja a la sucesión de imágenes rápidas que pasan por la mente del autor y que han sido aparentemente transcritas tal cual.

Texto completo o fragmento
Tiene más sentido comentar la estructura de un texto completo que de un fragmento. Si se trata de esto último, asumiremos que el texto original ha sido correctamente fragmentado (algo que, aunque parezca mentira, no siempre ha ocurrido en nuestras P.A.U.) y que tiene una estructura coherente; lo comentaremos, por tanto como si de una unidad textual se tratara. De todas formas, no estará de más hacer alguna alusión a su carácter fragmentario en nuestra respuesta.

Gráfico ilustrativo
Resultará imprescindible en mis exámenes, y muy recomendable en los de las Pruebas de Acceso, complementar la explicación escrita sobre la estructura con algún tipo de gráfico o cuadro sinóptico que permita, de un golpe de vista, demostrar que se ha captado la organización de las ideas del texto y su jerarquía.

Es posible que, una vez que has leído todo lo anterior, te encuentres aún más perdido que al principio. No resultaría extraño, porque, como dije arriba, este tipo de comentario es difícil de sistematizar. Pero debes vencer el pánico al folio en blanco, que invade incluso a los escritores más experimentados. Empieza a escribir sin ser demasiado exigente contigo mismo en los primeros ejercicios. Estoy convencido de que, cuando hayas hecho cuatro o cinco ejercicios, empezarás a sentirte seguro con esta práctica y convendrás conmigo en que, probablemente, sean éstas las preguntas más sencillas de todo el examen.

Alfonso Sancho Rodríguez